El clima organizacional está muy ligado a la
motivación o la desmotivación que presentan los empleados de una empresa,
también a la adaptación que ellos tienen en su lugar de trabajo. Según Ricardo
F. Solana en su texto Administración de organizaciones:
La motivación es en síntesis, lo que hace que un individuo actúe y se comporte
de una determinada manera. Es una combinación de procesos intelectuales,
fisiológicos y psicológicos que decide, en una situación dada, con qué vigor se
actúa y en qué dirección se encauza la energía. (Solana, 1993, p.208)
Por consiguiente, el aumento de motivación en un
empleado genera una notable mejora en el clima organizacional, puesto que el
individuo llevará a cabo su labor de forma positiva y permitirá que la
percepción que tienen los miembros de la organización sea óptima y
satisfactoria.
La relación entre estos dos factores está ligada a
una mirada conductual ya que la motivación se plantea como “Una causa
hipotética de la conducta inducida por las condiciones ambientales o que se
puede inferir de las expresiones conductuales, fisiológicas y de auto-informe”
(Reeve, 1994, p. 12). En esta definición vale la pena destacar los conceptos
de: conducta y condiciones ambientales. La conducta se refiere al
comportamiento que asume la persona y las condiciones ambientales al lugar
donde se desarrollan las relaciones humanas. En esta enunciación que hace
Reeve, encontramos la correlación que se da entre la motivación y el clima
organizacional.

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